Trastorno por Atracón, la depresión a tope

La depresión es una enfermedad mental en incremento que afecta a 300 millones de personas en el mundo y se estima que es tres veces más frecuente en pacientes que viven con Trastorno por Atracón (TA) y obesidad, que en aquellos que sólo presentan obesidad.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es un trastorno mental que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés, sentimientos de culpa, falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración. 

“Sentir enojo y tristeza es normal, es parte del ser humano; sin embargo, cuando estas emociones intervienen en nuestra vida diaria ya estamos hablando de un problema de salud mental serio”, dijo la doctora Eva Trujillo, ex presidenta de la Academia de los Trastornos de la Alimentación (AED, por sus siglas en inglés).

Investigaciones recientes han revelado una relación entre la depresión y el trastorno por atracón –agregó la experta–, algunas sugieren que la depresión puede ser consecuencia del Trastorno por Atracón, es decir, que una persona que presenta episodios de atracón recurrentes tiene más probabilidades de desarrollar un cuadro depresivo.

“Un estudio demostró que aquellas personas que tenían obesidad y Trastorno por Atracón tenían tres veces más probabilidades de padecer depresión en comparación con personas que sólo tenían obesidad, esto puede entenderse dado que al paciente dicho trastorno frecuentemente le molesta su aspecto físico, algunos incluso tienen antecedentes de dietas que no siguieron con éxito”, alertó la pediatra, especialista en Trastornos de la Conducta Alimentaria.

El Trastorno por Atracón forma parte de los trastornos de la conducta alimentaria, como la anorexia y bulimia, y a pesar de no ser tan conocido es el más frecuente en América Latina con una prevalencia del 3.53 por ciento. 

Las personas que lo padecen generalmente experimentan episodios de atracón, que se caracterizan por los siguientes hechos: comer más rápido de lo normal; comer hasta sentirse desagradablemente lleno; comer cuando no se siente hambre físicamente; todo ello con sentimientos de vergüenza y culpa.

En este sentido, la especialista hizo hincapié en la detección oportuna y el tratamiento adecuado para aquellos pacientes que viven con Trastorno por Atracón y aún no lo saben ya que además de la depresión, el TA puede traer consecuencias graves como son: baja calidad de vida, deterioro funcional y comorbilidades como síndrome metabólico, aumento de la presión arterial, aumento de colesterol y triglicéridos, diabetes tipo 2 u obesidad –aunque el paciente con TA no es forzosamente obeso–, aclaró.

Finalmente, en cuanto al tratamiento, la también ex presidenta de la Asociación Mexicana de Trastornos de la Conducta Alimentaria (AMTA), concluyó que el Trastorno por Atracón debe ser atendido por un equipo multidisciplinario, con un abordaje integral mediante psicoterapia, tratamiento farmacológico, orientación nutricional, apoyo de familiares, con la finalidad de disminuir la frecuencia de los atracones, el pensamiento distorsionado relacionado con los alimentos, mejorar la salud metabólica y tratar la depresión.

“Una depresión crónica puede dificultar la capacidad de afrontar la vida diaria, además de disminuir la calidad de vida del paciente; una intervención oportuna es la clave”, finalizó.

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