Domingo 14 Diciembre 2025

Infidelidad, la regla del 9

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¿Sabías que las edades que terminan en 9 (29, 39, 49, 59) representan puntos de inflexión emocional y sexual en la vida adulta? De acuerdo a los expertos en psicología, estos momentos, en los que las personas se preparan para el cambio de década, suelen ir acompañados de crisis de identidad, búsqueda de validación y replanteamientos vitales, que en muchos casos derivan en una redefinición del deseo y la fidelidad dentro de la pareja.

Bajo este contexto, Gleeden -la app de encuentros extraconyugales líder en Latinoamérica, pensada por y para mujeres- revela que la media de edad de sus usuarios en México está entre los 37-39 años con intenciones de tener una relación secundaria o experimentar con diversos tipos de no monogamia.

El acercarse a los 40 años, a menudo la conocida "crisis de la mediana edad" actúa como un poderoso punto de inflexión, impulsando a las personas a realizar una introspección profunda sobre su trayectoria vital.

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Al respecto, Silvia Rubies, directora de comunicación de Gleeden Latam menciona que: "De acuerdo a testimonios de nuestros usuarios sabemos que esta etapa, marcada por la conciencia de la temporalidad y un posible estancamiento en la rutina, genera un escrutinio de los "atrevimientos" y las omisiones de la vida: como lo pendiente por probar y replantearse el tipo de relaciones sexoafectivas que están teniendo".

"A los 29 años, muchas personas enfrentan sus primeras tentaciones: comienzan a evaluar si su vida va en la dirección que desean", afirma la sexóloga de Gleeden, Eva Moreno. "A los 39 años, la atención suele centrarse en la familia y los hijos, y la pareja se relega a un segundo plano. Este desequilibrio puede generar sentimientos de desconexión, monotonía o falta de deseo, impulsando a algunos a buscar fuera lo que sienten perdido dentro del hogar", apuntó Moreno.

 "En torno a los 49 años, el fenómeno se repite, pero con matices: las amistades separadas que viven "una segunda juventud" pueden despertar el deseo de recuperar la pasión y la curiosidad sexual. Especialmente entre las mujeres, la independencia económica y el autoconocimiento facilitan una revolución del deseo, en busca de emoción y autonomía emocional. En las décadas posteriores, a partir de los 50 y los 60, la tendencia cambia: el deseo sexual no desaparece, se transforma. Muchas personas buscan fuera del matrimonio una vía de vitalidad, placer y validación, sin necesariamente querer romper con la relación estable de toda la vida", concluye la sexóloga de Gleeden.

Las crisis no siempre derivan en rupturas: a veces son oportunidades para reconectar con uno mismo, con el deseo y con la pareja. El reto está en reconocer las señales, cuidar la comunicación y recordar que el deseo no desaparece... solo se transforma.

En el contexto mexicano, esta famosa regla actúa como un catalizador decisivo. Este periodo, inmediatamente anterior a la entrada en los 40, intensifica la introspección sobre la vida amorosa y sexual no vivida, funcionando como un ultimátum personal para desafiar las estructuras monógamas tradicionales antes de establecerse definitivamente en la madurez media. 

Este segmento demográfico busca activamente una redefinición de sus límites personales y relacionales, viendo en la no-monogamia una vía para experimentar la plenitud, la emoción y la autoexploración que sienten que el modelo convencional pudo haberles negado.

Modificado por última vez enJueves, 13 Noviembre 2025 05:51

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