Adicción, cómo replantear el papel de las familias
- Escrito por Redacción
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En México, la conversación sobre adicciones suele centrarse en quien consume. Sin embargo, especialistas advierten que uno de los mayores vacíos en prevención y tratamiento sigue siendo el acompañamiento a las familias, particularmente en contextos donde el desgaste emocional, la culpa y el estigma terminan afectando a todos los integrantes del entorno cercano.
Ese fue uno de los ejes centrales de la presentación de “Reconstruirme: Herramientas para sanar las grietas que dejó la convivencia con un familiar enfermo de adicción”, libro del logoterapeuta y especialista en atención a familiares de personas con adicción, Juan Esteban Gutiérrez Manzano, quien hizo un llamado a replantear la forma en la que se aborda la adicción en México.
“Muchas familias viven tratando de ayudar sin darse cuenta de que también se están perdiendo a sí mismas en el proceso. Acompañar no significa cargar con todo, rescatar, controlar o anularse. Significa aprender a poner límites, entender lo que ocurre y dejar de actuar desde la culpa y la vergüenza”, dijo Gutiérrez Manzano durante el evento.
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La conversación ocurre en un momento en que las adicciones continúan representando un desafío importante para la salud pública y la salud mental en México, ya que cada día aumentan y se diversifican de una manera importante.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2025, 9.9% de las personas que reportaron haber consumido drogas en el último año ha estado en algún tratamiento alguna vez en la vida. Esta cifra equivale a 10.5% en hombres y 8.4% para mujeres. Cabe señalar que esta encuesta solo toma en cuenta al alcohol y sustancias adictivas como el cannabis, la cocaína, el fentanilo, entre otras, y, por ejemplo, no toma en estudio las actividades adictivas como el trabajo, el juego/apuestas, el sexo, el uso de smart phones entre otros.
Las familias enfrentan las consecuencias
Uno de los errores más frecuentes es pensar que la adicción afecta únicamente a quien consume y asumir responsabilidades que van más allá de sus alcances desde la culpa, heridas del pasado o creencias aprendidas sobre el amor, considera Gutiérrez Manzano. Estas creencias pueden llevar a conductas de subordinación al comportamiento del enfermo y codependencia que terminan por crear un ambiente de desgaste y cansancio físico y emocional. El mejor ejemplo de ello es la aceptación social que tiene el alcohol y que poco a poco está teniendo el cannabis.
“El familiar de una persona enferma de adicción solo puede obligar, acompañar o decidir cómo vivir con el problema; no puede resolverlo por sí mismo”, dice el logoterapeuta. “Lo que es importante es reconocer que existe un riesgo para el ambiente familiar, pero que también hay una forma más sana de acompañar”.
Reconocer que existen afectaciones a la familia permite abordar el proceso de sanación durante y posterior a una adicción de manera consciente.
“Hay familias enteras viviendo en función de la adicción de alguien más. El reto es aprender a acompañar sin desaparecer uno mismo en el proceso, pero dándose a respetar ante todo”, señala Gutiérrez Manzano. “Es poder decir ‘estoy contigo, pero no a costa de mí’ y permitir que el otro asuma su responsabilidad sin cargarla uno mismo, aun cuando eso implique incomodidad o incertidumbre”.
En Reconstruirme, Gutiérrez Manzano propone una reflexión sobre cómo las dinámicas familiares, las creencias aprendidas y el manejo del dolor impactan la manera en que las personas enfrentan contextos de adicción.
Desde una perspectiva basada en la logoterapia, el libro busca ayudar a familiares y personas cercanas a reconstruir su identidad fuera del miedo, la culpa o la codependencia.
“Este tipo de acompañamiento crea condiciones más reales, donde tanto la persona que vive la adicción como su familia pueden comenzar a transformarse y parte de saber que existe la afectación real a la familia, un trabajo de reconocer los patrones que estamos presentando y trabajar sobre ellos”, agregó.





