Accidentes cerebrovasculares, nuevos hallazgos
- Escrito por Cedars-Sinai
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Un ensayo clínico multicéntrico realizado por investigadores de Cedars-Sinai y sus colegas comparó los resultados de dos enfoques para sustituir la válvula aórtica del corazón. Imagen de Getty.
Las personas que se sometieron a una intervención mínimamente invasiva para sustituir la válvula aórtica del corazón obtuvieron resultados de salud similares años después del tratamiento que las personas que se sometieron a cirugía, señalan los investigadores de Cedars-Sinai y sus colegas.
El Dr. Raj Makkar, cardiólogo intervencionista del Departamento de Cardiología del Smidt Heart Institute, es el autor principal de un estudio publicado en The New England Journal of Medicine que describe los resultados del ensayo clínico de fase III.
“Estos resultados muestran que, siete años después del tratamiento, los resultados de salud de los pacientes eran similares tanto si se sometieron a una intervención mínimamente invasiva como a una cirugía a corazón abierto”, afirmó Makkar, director inaugural de la División Karsh de Cardiología Intervencionista de Cedars-Sinai.
La enfermedad de la válvula aórtica afecta aproximadamente al 2 % de la población estadounidense, y el riesgo aumenta con la edad, por lo que se prevé que este trastorno sea cada vez más común.
El ensayo internacional PARTNER 3 contó con la participación de 1000 pacientes en 71 centros médicos. Los participantes en el estudio padecían una forma grave de estenosis aórtica, una afección en la que la válvula aórtica del corazón se estrecha y endurece tanto que no puede abrirse completamente para permitir el paso de la sangre. Esta afección puede provocar insuficiencia cardíaca o accidente cerebrovascular.
Los participantes en el ensayo clínico fueron seleccionados al azar para someterse a una cirugía a corazón abierto o a un procedimiento denominado sustitución transcatéter de la válvula aórtica, también conocido como TAVR. Todos los participantes recibieron una válvula bioprotésica disponible en el mercado denominada válvula SAPIEN 3.
Durante la TAVR, un cardiólogo intervencionista introduce un catéter a través de una arteria para llegar al corazón y sustituir la válvula enferma. Ensayos controlados aleatorios anteriores, incluida una versión anterior de PARTNER 3, informaron de resultados similares con la TAVR y la cirugía cinco años después del tratamiento en personas con riesgo bajo a alto de complicaciones quirúrgicas.
Para este estudio, los investigadores limitaron la participación a pacientes considerados de bajo riesgo quirúrgico. Siete años después del tratamiento, las tasas combinadas de muerte, accidente cerebrovascular o rehospitalización relacionadas con el tratamiento fueron del 34,6 % para la TAVR (496 personas) y del 37,2 % para la cirugía (454 personas), una diferencia que no fue estadísticamente significativa.
Las tasas de fracaso de la válvula bioprotésica fueron similares: 6,9 % para la TAVR y 7,3 % para la cirugía. Además, los pacientes de ambos grupos informaron de resultados comparables en cuanto a la calidad de vida.
“Estos valiosos datos ejemplifican la información vital que los médicos necesitan para orientar el tratamiento de los pacientes2, afirmó el Dr. Eduardo Marbán, director ejecutivo del Smidt Heart Institute y catedrático distinguido de la Mark Siegel Family Foundation. «Estamos orgullosos de ofrecer una atención clínica de vanguardia y, al mismo tiempo, avanzar en el campo de la cardiología con investigaciones innovadoras».
El Smidt Heart Institute es líder mundial en el tratamiento quirúrgico y con procedimientos transcatéter de las valvulopatías cardíacas. Makkar, vicepresidente de Innovación e Intervención Cardiovascular, dirige un equipo de cardiólogos intervencionistas que realizan casi 800 TAVR al año.
Los investigadores tienen previsto informar próximamente sobre los resultados de los pacientes y la durabilidad de las válvulas a los 10 años del tratamiento.





